Se dice que se siente la influencia de Marcel Proust en la obra de Esther Seligson. Esta autora mexicana centra sus textos en el análisis psicológico de sentimientos creados a partir de relaciones amorosas. Su prosa busca al mismo tiempo revivir las sensaciones forjadas por las vivencias y los sueños y adquirir una sonoridad que mece los sentidos y captura al espíritu. No pretendo haber llegado a lo mismo, aunque eso sea lo que intento. Sus cuentos no dejan de ser poesía y sus poemas tienen el sentido que es propio de los cuentos. Al enredarse en sus palabras uno se pierde en el recuerdo de viajes oníricos o quizá ácidos, para quienes se han permitido esa experiencia. Y uno puede retrotraerse al universo mágico y místico del libro de la Revelaciones, a pesar de que los textos religiosos que acompañaron a esta autora desde niña nunca incluyeron esta obra. En aquel viaje profético o en estos ensueños recientes se descubre un recurso reiterado a lo simbólico, colocado aquí y allá en textos atomizados, con un ritmo lento en que el tiempo deja su linealidad y se transforma en fantasía, en regodeo de una conciencia que se ve envuelta en sus propios cambios de forma, de sentido, proteica. Una prosa con párrafos extensos, complejos, que se niegan a terminar y al mismo tiempo no acaban de tocar el punto, pues lo bordean sin referirlo en forma directa, en una espiral que se cierra sobre sí misma y anuncia un eterno retorno que quizá nunca se logra, al que es posible que no se llegue jamás. Y al anuncio de la pérdida de una dirección definida del tiempo, puede sumarse el cierre y la apertura de múltiples dimensiones que van dando lugar lo mismo al terreno común de nuestra realidad que a ese juego de figuras increíbles en dimensiones adicionadas. En nuestros textos, surgidos de la herencia de Proust, aparece o se ausenta sin dejar de estas allí un narrador que no se constriñe a lo dicho y se hunde en un saber no acotado, aunque ciertamente finito, para alterar el orden cronológico del suceder narrado y perderse en un mar de ires y venires en cada reflexión o en un conjunto superior, que abarque varias narraciones que dejan de tener cada una y como conjunto una temporalidad determinada, en que los sucesos se sigan uno al otro, sino que permiten que una sensación lleve a la más próxima, a alguna colindante por efecto de una recordación peculiar, de un sentir apasionado, de una imaginación incitada, donde lo que se siente, se piensa, se quiere o se sabe se superpone en una simultaneidad que impide datar con precisión lo referido, pues la concatenación no nace de un esquema vulgar, sino de la confluencia de un tiempo mental que es siempre manipulado por quien recrea lo ocurrido, que es alterado en su localización espacial y temporal por la afluencia de recuerdos variados que coexisten y se amontonan, del encuentro de olvidos que obstaculizan una reconstrucción ordenada y de la emergencia de silencios voluntarios que sólo serán descubiertos por el exegeta que releerá ésta obra en un distante futuro que nunca se alcanzará. Este lector sabe bien que “a veces estamos demasiado dispuestos a creer que el presente es el único estado posible de las cosas”, lo que casi nunca es cierto.
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Vendeur : Revaluation Books, Exeter, Royaume-Uni
Paperback. Etat : Brand New. 116 pages. Spanish language. 9.00x6.00x0.29 inches. In Stock. N° de réf. du vendeur zk1982968826
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