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Los últimos días de la Humanidad - Couverture souple

Kovacsics, Adan

 
9788496584396: Los últimos días de la Humanidad

Synopsis

Cuando leemos Los últimos días de la Humanidad, que es un Apocalipsis cómico y patético del horror de la Primera Guerra Mundial, reír es... una forma de llorar y, así mismo y sobre todo, de tomar conciencia de la gravedad de estos problemas; y más cuando se hace una lectura actual de la obra, desde el conocimiento histórico de que la humillación que sufrieron los alemanes en el Tratado de Versalles fue una causa muy importante de que naciera el huevo de aquella serpiente del nazismo que definitivamente estalló en 1939 con el comienzo de unos nuevos “últimos días de la Humanidad” (Segunda Guerra Mundial), que acabaría en el doble espanto de Hiroshima y Nagasaki, ya profetizado de algún modo en la obra de Karl Kraus. Kraus nos introduce su obra con palabras como éstas: “Los actos más inverosímiles aquí presentados ocurrieron realmente ... Los diálogos más increíbles que aquí se mantienen fueron dichos palabra por palabra ... Dejes y acentos recorren rechinando el tiempo y se van inflando hasta convertirse en el coro de este sacrificio cruento ... La gente que vivió entre la humanidad y la ha sobrevivido termina reducida a sombras y marionetas, larvas y lémures, máscaras de este carnaval trágico...”. ¿De qué se trataba en aquella guerra y en todas las habidas desde entonces? El drama, dice Kraus, “ha sido ideado para su puesta en escena en un teatro del planeta Marte: el público de este mundo no sería capaz de soportarlo”. Porque era “sangre de su sangre”, y el contenido era “el de todos estos años irreales, impensables, inasibles para una mente despierta, años en que unos personajes de opereta interpretaron la tragedia de la humanidad”.

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Présentation de l'éditeur

Los últimos días de la humanidad, una de las obras míticas de nuestro siglo, está en el centro de la ingente obra de Karl Kraus como el Minotauro en el laberinto. Todos sus ensayos, aforismos, panfletos y poemas convergen hacia esta pieza de teatro irrepresentable, que recoge todos los géneros y todos los estilos literarios, al igual que la realidad de la que habla —la primera guerra mundial— recogía las más sutiles y hasta entonces inéditas variedades del horror. La escribió casi toda durante la guerra y en más de una ocasión leyó públicamente algunas de sus escenas. Siguió más tarde trabajando en ella hasta 1922, año en que él mismo la publicó, completa, en forma de libro. Para que los lectores españoles se den cuenta de los distintos fantasmas que rodearon siempre este libro, baste decir que ¡hasta 1986 no salió en Alemania la siguiente edición completa !, publicada por Suhrkamp Verlag (que reproduce la original de 1922). Sobre esta última edición trabajó durante tres años el traductor Adan Kovacsics, respaldado y asesorado por otros dos reconocidos colegas suyos, para entregarnos hoy esta versión magistral de la primera edición completa en lengua española de esta obra monumental. Para Kraus, desde le principio, la guerra fue un entresijo alucinante de voces, desde la de la prensa hasta la de las chácharas en las tertulias, desde la de las fatuas declaraciones de los Poderosos hasta la del inarticulado lamento de las víctimas. Así como Kraus había «visto» ya todas las atrocidades de la guerra en la amable vida vienesa de los primeros años del siglo, también en la primera guerra mundial vio con perfecta lucidez no sólo el nazismo, antes incluso de que existiera, sino los años en que vivimos hoy : «la era de la masacre». Por eso las palabras con las que Kraus introducía Los últimos días de la humanidad sirven hoy como sirvieron entonces a sus lectores : «El público de este mundo no sería capaz de soportarlo. Pues es sangre de su sangre,  y el contenido es el de todos estos años irreales, impensables, inasibles para una mente despierta, inaccesibles para la memoria y sólo conservados en algún sueño sangriento, años en que personajes de opereta interpretaron la tragedia de la humanidad».

Présentation de l'éditeur

Cuando leemos Los últimos días de la Humanidad, que es un Apocalipsis cómico y patético del horror de la Primera Guerra Mundial, reír es... una forma de llorar y, así mismo y sobre todo, de tomar conciencia de la gravedad de estos problemas; y más cuando se hace una lectura actual de la obra, desde el conocimiento histórico de que la humillación que sufrieron los alemanes en el Tratado de Versalles fue una causa muy importante de que naciera el huevo de aquella serpiente del nazismo que definitivamente estalló en 1939 con el comienzo de unos nuevos “últimos días de la Humanidad” (Segunda Guerra Mundial), que acabaría en el doble espanto de Hiroshima y Nagasaki, ya profetizado de algún modo en la obra de Karl Kraus. Kraus nos introduce su obra con palabras como éstas: “Los actos más inverosímiles aquí presentados ocurrieron realmente ... Los diálogos más increíbles que aquí se mantienen fueron dichos palabra por palabra ... Dejes y acentos recorren rechinando el tiempo y se van inflando hasta convertirse en el coro de este sacrificio cruento ... La gente que vivió entre la humanidad y la ha sobrevivido termina reducida a sombras y marionetas, larvas y lémures, máscaras de este carnaval trágico...”. ¿De qué se trataba en aquella guerra y en todas las habidas desde entonces? El drama, dice Kraus, “ha sido ideado para su puesta en escena en un teatro del planeta Marte: el público de este mundo no sería capaz de soportarlo”. Porque era “sangre de su sangre”, y el contenido era “el de todos estos años irreales, impensables, inasibles para una mente despierta, años en que unos personajes de opereta interpretaron la tragedia de la humanidad”.

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