Siempre me ha obsesionado cómo funcionan las cosas y cómo se unen los corazones. Tras una carrera diseñando máquinas, ahora me dedico a la jardinería, crío a diez hijos maravillosos y escribo emocionantes novelas románticas históricas donde jinetes enmascarados recorren a toda velocidad caminos reales del siglo XVIII para reclamar algo más que dinero: reclaman amor. Viaja al pasado conmigo; los caballos están ensillados y las luces de la carretera son antorchas.