Nacido a la sombra de los Alpes suizos, hijo de padre francés y madre suiza, Jean Lévêque vino al mundo a comienzos de los años sesenta, en una aldea alpina. Hijo de un padre alpinista experimentado y comerciante, y de una madre botánica con predilección por dibujar flores silvestres, su infancia tomó un rumbo inesperado cuando, a los seis años, la familia se trasladó a Sudamérica por los negocios paternos.
A los diecinueve años, Jean partió a estudiar a Estados Unidos. Cursó economía, pero se dedicó a la literatura más que a cualquier otra disciplina. Aun así, tras graduarse, siguió una carrera en el comercio, hasta que, ya en la madurez, comenzó a escribir. Se casó y, finalmente, regresó a Europa, estableciéndose en una granja en Francia, donde The Beholder nació tras años de silenciosa reflexión.
Su escritura está profundamente influida por la tradición narrativa de las altiplanicies soleadas donde transcurrió gran parte de su juventud.
Jean lleva una vida reservada. Vive de manera sencilla junto a su esposa en la granja, donde, además de cuidar de sus ovejas y de su huerto, sigue cultivando la lectura y la escritura.